PREGONAUTAS

POCA REPRESENTACIÓN JUVENIL

Por: Eduardo Herrejón Villanueva

Hoy con mucha tristeza y en medio de los procesos internos de cara a las elecciones de este año, escribo esta columna; teniendo aproximadamente 10 años de consciencia de lo que implica ser un representante de elección popular, y vislumbro que muy lejos estamos de tener legislaturas juveniles.

Una práctica reiterada que muchos legisladores han implementado, porque así se los permite la norma, es la reelección, tema que sin duda genera mucho debate, pues en el poder siempre se encuentran las mismas caras y casi siempre los mismos nulos resultados.

Pocos son los espacios que los jóvenes tenemos en los puestos de toma de decisiones, lo que para ser una cuarta parte de la población en México (30 millones aprox.) resulta ser un número abismal entre la relación de población y el número de representantes de este sector de la sociedad; desafortunadamente, en la mayoría de los casos, los puestos ocupados por jóvenes suelen ser destinados y trabajados para aquellos quienes vienen de familias políticas, o aquellos, quienes en el argot mexicano decimos: “están apadrinados”. Tristemente, tenemos aquellos quienes en su momento tuvieron la dicha y fortuna de poder ser representantes populares, pero que dejaron de entender el espíritu juvenil, pues muchos de ellos, siempre buscan repetir su función en la siguiente legislatura; lo preocupante es, que vuelven a ser elegidos (la mayoría de ellos siempre por representación proporcional) y se olvidan que vuelven a ocupar un lugar que podría pertenecer a otro joven, siguiendo las mismas prácticas que no permiten el cambio generacional, limitando así, los espacios disponibles para los jóvenes.

Ciertamente, sobre este sector no hay disposiciones normativas que exijan la participación y presencia juvenil, lo que complica y reduce en gran medida, las oportunidades para ocupar un cargo de esta naturaleza.

En este próximo proceso electoral, para nada se ve un panorama diferente, pues son pocos los perfiles juveniles que figuran; por lo que en estas elecciones, difícilmente veremos rostros nuevos y acciones diferentes; los jóvenes tendremos que seguir esperando por más oportunidades reales; tendremos que seguir luchando para que dejen de usarnos únicamente como bandera de discurso político; y tendremos que seguir conformándonos con plataformas de simulación, cómo lo son los parlamentos juveniles, en donde solo por un día, te conviertes en legislador.

Sin duda, los jóvenes, merecemos más que eso.

Related posts

Abordan evolución de los derechos humanos en México en mesa de análisis

De tinta y rebeldía: El Juego del Calamar es una realidad que también aplica en México

Redacción Pregonautas

Silvano Aureoles, la última jugada