PREGONAUTAS

“Cuando se muere por la tierra”

Por: Luisa Sánchez

Defensores del ambiente asesinados en México.


En México defender el medio ambiente es una actividad de alto riesgo y las cifras lo demuestran. El asesinato y la violencia en contra de activistas ha crecido exponencialmente. De acuerdo a datos proporcionados por instituciones como Amnistía Internacional, Global Witness y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental. En un informe de 2018, se contabilizaron 108 asesinatos de activistas en México en una década; de los cuales 85 (66%) eran personas de origen indígena.

Según Amnistía Internacional, hasta septiembre de 2019, 12 personas que se dedicaban al activismo medio ambiental y a la defensa de la tierra y el territorio habían sido asesinadas en México. En todos los casos, los activistas habían sido amedrentados o intimidados.

De octubre de 2019 a febrero de 2020 hubo un aumento en los crímenes de activistas que denunciaban megaproyectos. Durante el primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, 15 de ellos perdieron la vida.

Lo que une a todos los asesinatos de defensores de la naturaleza en México son la impunidad, donde los tres niveles de gobierno han sido partícipes, muchas veces en colusión con el crimen organizado y las empresas extractivistas que ven como un obstáculo la defensa de los recursos naturales.

Estos son sólo algunos casos:
Guadalupe Campanur Tapia, asesinada el 16 de enero del 2018, activista ambiental del municipio de Cherán y líder comunitaria en contra de la tala forestal ilegal.


Samir Flores Soberanes campesino náhuatl asesinado el 20 de febrero de 2019, fundador y locutor de Radio Comunitario Amiltzinko y uno de los principales opositores a la termoeléctrica en Hueca, asesinado días antes de que el gobierno mexicano realizara la consulta ciudadana sobre el Proyecto Integral Morelos, del cual forma parte la termoeléctrica y que contempla la construcción de un gasoducto y un acueducto.


Luis Álvarez Flores “Tío Guato”, asesinado el 10 de junio del 2019, defensor del santuario del mono saraguato y del río Usumacinta, en Chiapas; en varias ocasiones denunció la extracción ilegal de arena y material pétreo en el río.


Paul Vizcarra, torturado y asesinado en octubre del 2019, premio nacional al mérito ecológico en 2014, defendía los derechos de las familias de pepenadores de Cuernavaca, Morelos. Su lucha era por un mejor manejo de los desechos que se producen en cada vez mayor cantidad, en esas cada vez mayores urbes mexicanas.


Homero Gómez, torturado y asesinado en enero del 2020, dedicó su vida a defender los bosques de Michoacán, donde cada año llegan millones de mariposas monarca. El activista había denunciado la tala clandestina como una de las principales causas de daños a las reservas.


Paulina Gómez, asesinada en marzo del 2020, defensora del territorio sagrado de Wirikuta guardiana del territorio sagrado y amiga del pueblo wixárika.


Eugui Roy Martínez Pérez, asesinado el 7 de mayo del 2020 estudiante oaxaqueño de 21 años, se dedicaba al cuidado, defensa y preservación de reptiles y anfibios, por lo que era considerado como una joven promesa en el campo de las ciencias naturales, pertenecía a la Organización para la Conservación del Medioambiente en Oaxaca llamada Biologgers Divulgación.


Cabe resaltar que México es el cuarto país más peligroso para la defensa del medio ambiente. Hasta enero del pasado año, al menos 15 activistas habían sido asesinados por oponerse a megaproyectos y al despojo de sus territorios, sin embargo, la política de la «cuarta transformación» ha sido de impulsar y defender los intereses de los empresarios. Tal es el caso del Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, proyectos, que, a pesar de la contingencia sanitaria, siguen siendo prioritarios, mientras la destrucción del medio ambiente continúa.


Lo terrible del caso es que al parecer no pasará mucho tiempo antes de que más activistas den la vida defendiendo nuestros recursos naturales y medio ambiente y las autoridades seguirán haciendo caso omiso o priorizando los bolsillos de unos cuantos.

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